EL MISTERIO DE LA GARRA DE LEON (Leontochir ovallei)
Doscientas cuatro especies han determinado, científicos y expertos, que existen cuando se produce el fenómeno natural denominado “Desierto Florido”, cuya mayor manifestación se encuentra en la Región de Atacama, aunque en forma secundaria alcanza por el norte la Región de Antofagasta y por el sur la Región de Coquimbo.
El Desierto Florido es una combinación de hierbas anuales, plantas perennes y aquellas que emergen cuando caen precipitaciones que superan los veinte milímetros aunque muchas de ellas, como las cactáceas, se mantienen gracias a una combinación de factores como los vientos alisios provenientes de la costa y la neblina o camanchaca que a través de llanos y quebradas avanza hacia el interior y el Valle de Copiapó.
Entre las 204 especies existen aquellas clasificadas como “endémicas”, es decir, que sólo existen en determinado sector del planeta y en ningún otro lugar, incluso en un territorio muy específico o restringido como es el caso de la Garra de León, cuyo nombre científico es Leontochir ovallei, que se encuentra en un área comprendida entre la localidad de Totoral y la de Carrizal Bajo.
Este endemismo, según el biólogo Héctor Oyarce Rodríguez (1947-2017), de flora y vegetación “tiene su origen hace por lo menos seis millones de años en los movimientos tectónicos de solevantamiento andino y el establecimiento del Anticiclón del Pacífico, lo cual transformó el clima húmedo y tropical del norte de Chile, en un clima árido y desértico. De esta manera la flora, que se conectaba con otras latitudes de Sudamérica, quedó aislada y evolutivamente respondió mediante mecanismos de especialización, lo que se tradujo en la extinción de algunas especies, la permanencia de otras y la aparición de nuevas”.
SOLO AGUA CAIDA
Por muchos años las personas asociaron la aparición del “Desierto Florido” como consecuencia del Invierno, es decir, como en el norte es probable que llueva en dicha época del año, aunque hay sequías que duran tres, cinco y hasta diez años, inmediatamente después, generalmente en agosto, el desierto comienza a verdear y luego se llena de floración conformando llanos y quebradas de verdaderos tapices o mosaicos multicolores, pero el 2015 la naturaleza demostró lo contrario.
A inicios de dicho año existió un aluvión y en marzo comenzaron las primeras floraciones y luego llovió en Invierno por lo cual existieron dos floraciones el 2015.
Hay quienes observaron que la segunda floración fue menor a la primera y existe una hipótesis al respecto que se refiere a la fauna.
En efecto, se estima que muchas de las especies faunísticas de la primera floración sobrevivieron y no emplearon sus mecanismos de supervivencia como el de “latencia”” o capacidad de entrar en receso fisiológico, y se alimentaron de la flora (especies) antes que alcanzara su máximo esplendor o desarrollo. Sin duda, este planteamiento amerita un estudio acucioso y acabado pero existe la posibilidad cierta que así haya ocurrido.
En suma, el “Desierto Florido” no depende de un periodo estacional determinado, sino que sólo de la cantidad de agua caída, independiente del mes o de un período específico.
ATRACTIVO TURISTICO
El Desierto Florido, en el transcurso de los años, se convirtió en un atractivo turístico y cuando se produce son centenares, sino miles, las personas que lo visitan para conocer y tomar fotografías de las diversas especies que todos, todas y todes admiran y encuentran “maravillosas”.
Sin embargo, la más buscada y apreciada es la Garra de León roja aunque en el último tiempo la más requerida es la Garra de León amarilla, incluso personas que visitaron el “Desierto Florido” el 2015 y 2017, volvieron este año (2022) exclusivamente a buscarla y así adjuntarla a su álbum fotográfico o galería digital, algunos con verdadero orgullo por el objetivo conseguido, y así mostrarla a sus familiares y amigos.
El Profesor de Educación General Básica, Mención Ciencias Naturales, Roberto Alegría Olivares, señala en su libro “La Magia del Desierto” que la Garra de León amarilla se visualizó en el año 1989 y hasta entonces se dudaba de su existencia,
Aún existe la creencia que la Garra de León amarilla no es otra especie sino que es la Garra de León roja con una falencia en su pigmentación, sin embargo, no existe un estudio científico, serio y acabado, que demuestre esta condición
El profesional la describe como “una planta de tallos carnosos que se tiende por el suelo buscando el contacto con la tierra. Al final del tallo sus flores se agrupan formando una gran cabezuela como un deseo de unidad entre todas y está bullente el clamor de lo viviente”.
Agrega: “Esta especie rastrera con sus tallos de 60 a 70 centímetros, vive en un área restringida del litoral de la Tercera Región”.
En términos generales está catalogada como especie rastrera, entre rocas y laderas de quebradas de difícil acceso, pero tiene otra particularidad poco conocida u observada: trepa en cactáceas de varios metros que cualquier ojo poco entrenado podría confundir y atribuirlas como propias del cactus.
Esta propiedad no está bien estudiada y podría corresponder a un intento de buscar mejores condiciones para realizar su fotosíntesis.
La especie figura en el Libro Rojo de la Flora Amenazada de la Región de Atacama y Estrategias para su Conservación clasificada como “en peligro” que se refiere a que la Garra de León se considera en peligro de extinción porque enfrenta un riesgo muy alto de desaparecer. Otras 25 también están en dicha categoría.
Las otras categorías corresponden a Extinta (EX), Vulnerable (VU), Fuera de Peligro (FP), Insuficientemente Conocida (IC) y No Evaluada (NE).
El profesor Alegría consigna en su libro que la Garra de León fue introducida a Japón a través de semillas y está siendo cultivada en dicho país.
“El término “leontochir” viene del nombre vernáculo “leo-león” y “tochir-garra”. Ovallei está dedicado a Javier Ovalle, quien la colectó por primera vez en el año 1866”, destaca.
UN NUEVO APORTE PARA LA CIENCIA
La Garra de León es admirada por su belleza, de gran tamaño sobresale entre roqueríos y laderas y principalmente en quebradas costeras, sin embargo, aún tiene su misterio y sorprende.
Este año (2022) no sólo se logró fotografiar las Garra de color amarillo, sino que también la de color rosado, naranja y canela. Esto es un nuevo dato y aporte para la ciencia y son los primeros registros de tan exquisita variedad.
También hay antecedentes que hace unas tres décadas existió la Garra de León azul y la Garra de León gris cercanas a la localidad de Carrizal Bajo.
Estamos frente a un hecho que era desconocido y que ahora debe ser fruto de investigación y estudio no sólo para conocer aún más la especie, sino para tomar medidas adecuadas de conservación y preservación. (Autor: Jorge Oporto Marín. Periodista. Guía de Turismo).(Autorizada su reproducción total o parcial señalando la fuente).
LA MONTAÑA: MAS LEJOS, MAS CERCA
En términos simples se puede señalar que montaña es una gran elevación natural de terreno, sin embargo, los expertos y estudiosos de la materia indican que pueden existir varias acepciones sobre montaña, todo depende del lugar donde se habita.
En forma general se acepta que montaña es un elevación natural de más de 300 metros sobre el nivel de la base y la pendiente debe ser igual o superior al 30 por ciento desde la base a la cima.
Suelen tener laderas inclinadas y crestas afiladas o redondeadas y su punto más alto se llama pico o cumbre y se puede reconocer a simple vista, esta bien delimitado.
Los geólogos clasifican una montaña como una formación terrestre que se eleva al menos 300 metros o más sobre la base circundante e incluso denominan montañas a aquellas elevaciones que están en los océanos y que, para gran parte de la población, reciben el nombre de “montañas submarinas”.
Otros inducen que montaña es una elevación de terreno producto de fuerzas tectónicas (orogénesis) que por lo general ascienden a más de 700 metros de altura respecto a su base.
En el sur de Chile se les llama “monte” y es común escuchar “vayamos al monte” o “atravesemos el monte” cuando se planifica una excursión o expedición con fines recreativos, de estudio u otro. También los lugareños, cuando rastrear un puma que ha matado sus ovejas u otros animales dicen: “el puma se interno en el monte”.
Sin embargo, los especialistas indican que hay una diferencia pues la montaña no necesariamente esta cubierta de vegetación, ya que, dependiendo del territorio, su altura y su clima puede dificultar el crecimiento de plantas y árboles, y su cima esta claramente definida, lo cual no sucede con los montes.
Una explicación más técnica indica que las montañas obedecen a placas tectónicas que colisionan entre sí y las rocas que hay sobre ellas se pliegan dando lugar a la formación de las montañas (elevaciones topográficas). También se forman así las sierras o cordilleras.
Finalmente, para entregar más antecedentes sobre el concepto “montaña” hay que mencionar que la Real Academia Española (2017) define el término montaña como “gran elevación natural de terreno” y el diccionario de Geografía Física de John Whittow afirma que “algunas autoridades consideran que las eminencias por encima de los 600 metros (1.969 pies) son montañas y las que están por debajo se denominan colinas”. Para algunos especialistas éstas se denominan cerros y son menos empinados.
Cabe señalar que la cordillera es un conjunto de montañas unidas longitudinalmente o en semicírculo y se denomina “cadena montañosa”. En este contexto es conveniente indicar una clasificación, no la única por cierto, de los niveles de montaña, sobre todo cuando se práctica el montañismo.
Muy Alta Montaña: 5.501 a 8.848 m.s.n.m.
Alta Montaña: 2.501 a 5.500 m.s.n.m.
Montaña Media: 1.501 a 2.500 m.s.n.m.
Baja montaña: 0 a 1.500 m.s.n.m.
ATACAMA: HUMEDALES Y GLACIARES.
En Atacama, al internarse en las alturas se puede disfrutar de una gran variedad de especies como zorros, guanacos, vicuñas, vizcachas, las que puede observar el visitante y/o turista, mientras otra como la Chinchilla permanece oculta al ojo humano. También gran variedad de aves, desde el Minero a la Tagua y el Chorlito Nevado, sin olvidar, por cierto, al llamativo Flamenco.
En este medio ambiente especial mención y cuidado merecen los humedales alto andinos y los glaciares.
La Comisión Ramsar, donde se acordó la protección internacional de los humedales y que Chile ratificó en 1981, sostiene que humedal es toda superficie que tenga una profundidad menor de seis metros.
El biólogo Héctor Oyarzo Rodríguez (1947 - 2017)), en una de sus charlas ecológicas sostuvo que humedal es todo ambiente que involucre la existencia de agua y flora y fauna asociada a ella.
Sobre su ecología destacó su gran importancia como áreas de gran biodiversidad,
ecosistemas muy productivos, grandes posibilidades de recreación y su rol de valiosos auxiliares durante las sequías convirtiéndose en reservas de agua y en la época de precipitaciones se transforman en amortiguadores o embalses de los caudales muy crecidos”.
Entre los humedales de la alta cordillera destacó al Salar de Pedernales, Laguna Santa Rosa y Laguna del Negro Francisco y los cuales tenían una prioridad de ser protegidos pues siempre se cierne sobre ellos la posibilidad de un turismo no controlado y la explotación minera, tanto por contaminación como por extracción ilegal de agua.
Los glaciares también se ven afectados por la explotación minera, ya sea porque los yacimientos abarcan o están muy próximos a ellos y/o porque las faenas de prospección, entre ellas la construcción de caminos, hace que el polvo en suspensión se deposite sobre ellos, oscureciendo su superficie e impide la reflexión la luz solar, originando así un derretimiento más rápido ajeno al ciclo habitual de la naturaleza.
Los glaciares se clasifican en “Descubiertos” o “blancos” y son visibles a grandes distancias. “Cubiertos”, por derrumbes rocosos que se desprenden de las laderas, lo que dificulta su identificación y “De Roca”, son aquellos cuando tanto la superficie del glaciar como el hielo interno esta mezclado con rocas. Estos son muy importantes en las cuencas de alta montaña en zonas áridas, pero han sido poco estudiados por los científicos. En la zona central de Chile, incluida la cuenca del Río Maipo en Santiago, el 50 por ciento de los glaciares son de roca, disminuyendo al 17 por ciento del total de glaciares al sur del Río Cachapoal.
Los científicos chilenos, hasta el 2007, habían catastrado 1.987 glaciares desde el Norte Grande hasta la Zona Austral del territorio nacional, los cuales cubren una superficie de 15.488 kilómetros cuadrados, pero estiman que aún faltan por catastrar otros 4.700 kms. cuadrados.
Los glaciares son reservas estratégicas de agua dulce, pues no sólo aportan a las cuencas hídricas en verano, sino que son la única fuente de recarga de ríos y napas subterráneas en las zonas áridas en verano y durante períodos de sequía.
En Chile el 70 por ciento de la población se abastece de agua proveniente de las montañas. La Cordillera de Los Andes posee una gran cantidad de glaciares, fuentes de agua congelada que, gracias a su proceso de acumulación y derretimiento, abastecen a los ecosistemas, a la población y las actividades productivas en gran parte del país.(Por Jorge Oporto Marín. Periodista)
BIBLIOGRAFIA.
GOOGLE: Wikipedia. Montaña (Varios autores). Informativo GAEDA. Año 2 - N°7- Junio 1995. GLACIARES CHILENOS. Reservas Estratégicas de Agua Dulce para la sociedad, los ecosistemas y la economía. Programa Chile sustentable. Fundación Heinrich Boll.
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